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Esto es relativamente fácil de razonar sin escribir para ello una enciclopedia del toreo. Me gustan todos los toreros. O si no todos la inmensa mayoría. Por el respeto que me merecen ellos en la cara del toro y porque ellos hacen algo que yo sería incapaz de hacer. A cada uno le valoro en función de lo que tiene delante y de lo que se espera de él. O de lo que yo espero de él.

Pero desde otro punto de vista no creo que por merecer los mismos tanto respeto no tengamos nosotros los aficionados capacidad de opinión. Y la tenemos. Mucha. De hecho los aficionados son el sustento de la tradición taurina. El público es el sustento de la Fiesta en sí. Aunque a veces no se entere de nada claro. El respetable ya saben.

A cuenta de todos estos toreros respetables, los actuales y los de cada respectiva época del toreo, sólo puedo comentar que aunque mi respeto es máximo hacia todos ellos de muy pocos puedo decir que no sean vulgares. Si señores la vulgaridad abunda en todas las profesiones incluso en las artísticas. Luego hay toreros (y muchos también aunque menos que los otros) que no tienen nada de vulgares. Otros pocos son capaces de dominar a los toros y de estar por encima de los mismos. Creo también que sólo unos pocos tienen la capacidad de emocionar. Muy pocos. Y no necesariamente unos excluyen a otros.

¿Quiénes son capaces de emocionar? Pues muy pocos. Ustedes juzguen pero son a veces los que están por encima de toros imposibles, los que sobreponen a las circunstancias, bien sean cornadas o bien sean toros que necesitan de valor, técnica y corazón. Y por supuesto los que son capaces de torear como los ángeles quisieran hacerlo.

¿Quiénes son todos esos toreros? Ustedes sabrán. Yo solo escribo. Y subo fotos.

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