Hacía tiempo que tenía ganas de empezar, desde Toros 2.0, asomarme a los blogs de Internet y comentarlos un poco. Comentarlos para bien, porque para mala leche y mala baba ya están otros.
Y desde esta sección quiero empezar a asomarme a aquellos sitios que aporten algo a la Blogsfera taurina. Porque creo que es lo único que nos queda en el mundillo este de los toros. Está absolutamente podrido y solamente una serie de románticos son los que tienen suficiente paciencia para asomarse todos los días que les apetece para comentar el mundo de los toros. O lo que nos queda de él.
Y son una isla de libertad porque en este mundillo están todos metidos y girando en la misma rueda. El empresario que contrata, el ganadero del monotoro, el torero del monopase y el periodista de la monoentrevista y adulador. Entre otros. Y los blogs son pequeñas islas desiertas de libertad para los que aún creemos en algo. Para los que estamos hartos del “sistema”. Porque en estos escritos cuasi anónimos hay verdad, cada uno tiene la suya, la esperanza e incluso la ilusión y la inocencia del que se emociona con las pequeñas cosas.
Por eso hoy, en este espacio, debutamos asomándonos a un blog de un aficionado de verdad. De los que desde su atalaya mira el toreo pasar, la atalaya del campo charro por supuesto. La de un aficionado comprometido con la prensa, con el campo bravo, con el toro-toro, con la verdad.
Comprometido con los encastes, con los grises que tanto le quitan el sueño, con sus arranes, con la Fiesta en definitiva. A la par que profundamente preocupado y decepcionado con la situación actual. Que de todo hay en la viña del Señor. Sino esto sería muy aburrido.
Porque como dice él, el campo siempre te espera. Siempre es el que al final vence.
Se llama Vicente. Asómense y no se lo pierdan:





1 Comentario en este post »
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Bueno, bueno, Pablo… No hagas que me sonroje que tampoco es para tanto. Menos flores, que no las merezco.
Mil gracias, un abrazo y ya sabes que cuando “caigas” por el Campo Charro aquí me tienes.