El triste suceso acontecido ayer durante el encierro estuvo presente a lo largo de todo el festejo. El minuto de silencio guardado en honor del fallecido, del madrileño Daniel Jimeno, fue tan emocionante como sobrecogedor. Después, se sucedieron los brindis al cielo, como no podía ser de otra manera. Las veinte mil almas que llenaron la plaza estuvieron a la altura de las circunstancias.
El triunfador de la tarde de ayer fue Rubén Pinar, que se estrenaba en Pamplona como torero, si bien ya en 2007 y 2008 participó en las novilladas. Cortó una oreja al tercero y otra al sexto de la tarde, y salió a hombros por la puerta grande.




