Es una tarde normal en el largo invierno taurino. Ese invierno que se hace un poco más largo a los aficionados a los toros que al resto de los mortales por la circunstancia que dura más de tres meses. Sí, sí, oigan. Dura mucho más. Dicen los filósofos que el tiempo no existe ¿no? Que es una medición que aportó el ser humano. Y al fin y al cabo los humanos vamos contra el tiempo. Como Indurain cuando pedaleaba por el asfalto galo e itálico subido en su bicicleta. Los humanos caminamos inevitablemente contra el mismo. Vaya invento más malo. Siempre corre en contra nuestra sin que podamos hacer nada ni decir: “Manolo para el Mundo que me bajo”. Y a veces dan ganas. Pues eso. Que los taurinos tienen su propia forma de medir el tiempo.
Desde épocas pretéritas ha sido así. Lo paran cuando quieren. Puede que sin ni siquiera saberlo ellos mismos. Lo paran ántes de la corrida. O tal vez después. Cuándo se toman ese copazo con unos buenos amigos. En el apartado y enchiqueramiento de las reses. Lo paraban cuándo Curro Romero pegaba una verónica a un toro que le humillaba en el albero maestrante. O cuándo Morante le baja la mano a un toro y se lo pasa por el fajín. Embraguetado. Y sigue parado desde entonces. Ese instante efimero se convierte en eterno. Sigue el tiempo parado en ese momento. Y ese reloj que se paró no volverá a echar a andar. ¿Para qué si ya lo ha visto todo? No merece la pena. Esas agujas quedarán apostadas para siempre en ese maravilloso y eterno instante. Y no se volverán a mover de ahí. Que hermoso. En este largo invierno taurino que me toca vivir hay una especie de oasis. Los coloquios del Club Cocherito de Bilbao. El más antiguo. El de más solera. El más importante al fin y al cabo. El Cochero como le llaman coloquial y cariñosamente. Se esmeran en traer buenos invitados y claro: la cosa engancha. Solamente entrar en él es como pisar un santuario del Toreo. Todos los “trastos” que se exponen en sus vitrinas tienen una historia. La Historia del Toreo. La Biblioteca merece la pena verla. El libro de firmas no tiene precio. Los asistentes son un lujo. Hay ciertos coloquios que nunca podrán borrarse de mi mente. O al menos eso espero porque será mala señal. Me acuerdo de ver llorar a José Chafick emocionado por estar sentado en el centro de esa mesa como ganadero de bravo. De escuchar sentar cátedra del toreo y de la vida a Joselito. Con ese desdén que le caracterizaba. De descubrir al número uno: Luis miguel Dominguín de la mano de Andrés Amorós. De la inmensidad e intensidad como persona y torero de Luis Francisco Esplá. Y tantas otras que no me atrevo a escribirlas. De la magistral mano que dirige la batura a ritmos binario y ternario que es la de Leopoldo Sánchez Gil. Con esa voz tan personal que es santo y seña de los coloquios. Miren hace poco hubo uno muy bueno. Se acercó Manual Caballero. Aquél que muchos piensan que se fué de esto sin dar la mitad de lo que podía. Y desramó su gracia y su camaradería castellano manchega por los microfonos del Club. Campechano y claro hablando. Un tío de verdad. Un torero. Hablaron de lo divino y de lo humano. No habrá sido el mejor coloquio al que he asistido ni el que más aforo cubrió. Pero ahí estuvimos. Lo hemos disfrutado.Y para mí en el largo y frío invierno taurino será inolvidable por los tiempos de los tiempos. Porque el tiempo se paró aquella tarde en la parte vieja de Bilbao. El tiempo de los toreros. Que es diferente al del resto de los mortales. Efimero y eterno.




2 Comentarios en este post »
RSS feed for comments on this post. | TrackBack URL
Querido amigo, me ha encantado tu forma de contar los largos inviernos taurinos que como tu muy bien expresas son mas largos.
Me alegra ver que hay aficionados que como nosotros en el club taurino de Murcia se preocupan de que estos inviernos se hagan mas cortos.
Nosotros tambien organizamos charlas todos los martes del año y me ha gustado mucho como tu lo has relatado, yo se que a ti como a mi la pasion por lo nuestro nos mueve y eso es como tiene que ser, a los tuyos con razon o sin ella, pero te tengo que hacer una correccion, el club taurino mas antiguo de España es el Club Taurino de Murcia, tal como lo reconoce la Real federacion de asociaciones taurinas, puesto qe se fundo en 1887 y figura en un acta fundacional, registrada.
Pero que esto sirva de enfado ni malinterpretacion, porque lo realmente importante es que estas asociaciones independientemente de la antiguedad que tengan lo que demuestran es que ambas son modernas y estan vivas realizando programaciones anuales, culturales, viajes y en fin colaborando para engrandecer esta que nuestra fiesta Nacional.
Desde aqui mi admiracion por tan buena pluma y por tan enorme y desmedida aficion.
Me olía que esa correción me la iba a hacer alguien. Ya he oido que hay uno más antiguo y si así lo refleja el acta fundacional…pues así será desde luego.
Para mí los inviernos taurinos son de esa guisa….barruntando la temporada venidera. Gracias por tus elogios a mi artículo y sabes que todos los que tenemos AFICIÓN de verdad tenemos esta enorme y desmedida mezcla de ansiedad y esperanza que llegue la nueva temporada.
Un abrazo desde Bilbao
Pablo
PD: mañana viernes 12 de Julio hay otro coloquio en el Cochero. Y el lunes otro…..que ganas-independientemente de quien venga- de saborear el gusto de un coloquio…TAURINO