nimes

Hace ya bastante tiempo que me lleva dando vueltas en la cabeza una cuestión. Siempre estamos asustados respecto al futuro de la más internacional de las fiestas. La nuestra. La de los toros. Y últimamente me estoy dando cuenta de una cosa bastante evidente para muchos: el futuro de la fiesta se escribe en francés.

Ya no me cabe ninguna duda. El alumno está superando al maestro. El por qué de esta afirmación, de esta revelación se puede explicar de la siguiente manera:   Los franceses. Sí esas personas que viven al otro lado de la frontera y que tienen un acento un tanto empalagoso para los españoles y no hacen ruido. No gritan ni molestan a los demás cuando van por esas plazas de Dios y tienen la insana costumbre de ser moderadamente educados. Pues eso. Que los franceses llevan siglos viviendo en Democracia. Y en ese país se respeta lo que mande la mayoría y lo que las personas desean. Desde hace un buen puñado de años la fiesta ha cobrado en el país(no equivocar con “El País” diario independiente de la mañana) vecino una popularidad importantísma.

Y con esas insanas costumbres los aficionados  tienen la manía de exigir por lo que pagan. Y como cuando se acercan al teatro en los toros esperan al final de una acción de un torero para aplaudirla…..o abuchearla. Uhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!! como hacen ellos siempre. Con educación claro. Pero se les ocurre además no ir a la plaza a presumir de vestido o pavonearse  como se acostumbra a este lado de los Pirineos. Encima ven el espectáculo. Lo valoran, excrutan y sacan conclusiones. Por eso no dejan salir al ganadero de la mona tonta a dar la vuelta al ruedo. Ni al torerín que viene con ambiente permitirse las licencias de olvidarse que el que paga está ahí viendole. No el espejo. Sino el espectador(permítanme la perspectiva de género). Tampoco permiten regalar orejas para desconcierto de los actuantes en la lidia. Y encima pagan por ir a ese espectáculo. Que jodienda con los franceses. Que falta de sensibilidad. Tampoco permiten al empresario chorizo que cobra a los novilleros por torear y encima va la plaza en una “sin picadores”  matinal y se llena. Los Ayuntamientos realizan unos pliegos en los que son ellos los que controlan al empresario. Se escucha la voz del pueblo que quiere ver un espectáculo decente y se les deja participar.   Sí a esto únimos que los franceses desde hace años tienen figuras en la primera línea de guerra del toreo y novilleros que no tienen nada que envídiar a los españoles. Ganaderías de origen español en cría. Y que hace muy pocos meses las autoridades francesas han dado un auténtico golpe en la mesa al quitar a una mítica empresa donostiarra para poner a empresarios franceses que han aprendido de los ibéricos……pues que quieren que les diga. El futuro de la fiesta se escribe en francés.

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